Una manta en el sofá es el cambio más rápido para que el salón parezca otro. Da calidez en invierno, añade color sin tocar la decoración y, bien elegida, protege la tapicería del uso diario. Como fabricantes de sofás, vemos cada día qué funciona y qué no sobre un sofá real. Por ello pensamos que es importante saber cómo elegir la medida, el material y el color de tu manta, cómo colocarla y cuándo una manta no es suficiente. Antes, te enseñamos nuestra selección.
Nuestras mantas para sofá
Cómo elegir una manta para el sofá
Antes de mirar colores, decide para qué la quieres: decorar y taparte en el sofá, o cubrir la tapicería. De eso dependen la medida y el tejido.
Medida según tu sofá
Nuestras mantas son de gran formato: no se quedan en el brazo, cubren el sofá entero. Para acertar, el lado largo de la manta debe ser igual o mayor que el ancho de tu sofá, y el lado corto debe cubrir el fondo del asiento más la altura del respaldo.
| Medida | Sofá recomendado | Cómo queda |
|---|---|---|
| 180 x 240 cm | 2 y 3 plazas | Cubre asiento y respaldo |
| 230 x 240 cm | 2 y 3 plazas | Cubre asiento y respaldo y cae por delante del asiento |
| 180 x 260 cm | 3 plazas grandes | Cubre asiento y respaldo |
| 230 x 260 cm | 3 plazas grandes y 4 plazas | Cobertura completa, cae por delante del asiento |
Material
- Algodón: transpirable y fácil de lavar. Sirve todo el año.
- Lana o mezcla de lana: la más cálida, para invierno. Pide más cuidado al lavarla.
- Punto grueso: muy decorativo y muy de temporada, pero los gatos lo enganchan con facilidad.
- Borreguito o coralina: suave y calentita, ideal para taparse viendo una película.
Color
La regla más segura es el contraste suave: un tono más claro o más oscuro que el sofá, de la misma familia. En sofás grises y beige funcionan los tierra, mostaza, terracota o verde oliva. En sofás de color intenso, mejor una manta neutra que no compita.
Si tienes mascotas, elige un color parecido al de su pelo: lo disimulará entre lavado y lavado.
Cómo poner una manta en el sofá
No hace falta que quede perfecta: un plaid con algo de caída natural resulta más acogedor que uno estirado. Estas son las cuatro colocaciones que mejor funcionan.
- Sobre el brazo: dóblala en tres a lo largo y déjala caer por el brazo del sofá. Es la más limpia y la que menos se mueve.
- En el respaldo: extendida o doblada a lo largo, cayendo por detrás de los cojines. Da calidez sin tapar la tapicería.
- En diagonal sobre una esquina: cogida por un pico y dejada caer sobre el asiento y el respaldo. Es la más informal.
- Sobre la chaise longue: doblada a los pies, como en una cama. Invita a tumbarse.
¿Sirve una manta para proteger el sofá?
No es una solución completa. Una manta frena las manchas puntuales y el pelo, pero se mueve, se arruga y deja zonas a la vista. Con gatos o perros que arañan, acaban llegando a la tela de debajo. Si estás pensando en una manta solo para proteger el sofá, quizá el problema esté en la tapicería. Nuestros sofás con tapizado antiarañazos están hechos con tejidos que resisten las uñas de las mascotas y se limpian con facilidad, así que la manta vuelve a ser lo que debería: un detalle decorativo. Si lo que quieres es proteger de las manchas tu sofá, nuestra recomendación como fabricantes es comprar un sofá con tapizado de fácil limpieza o en caso de no estar buscando un sofá nuevo, puedes comprar fundas para tu sofá.
Un plaid es una manta ligera y decorativa, de tamaño medio, pensada para el sofá o los pies de la cama. Una manta suele ser más grande y gruesa, para abrigar en la cama.
Con uso diario, una vez al mes es suficiente. Con mascotas, cada dos o tres semanas. Sigue siempre la etiqueta de lavado.
Remete un extremo entre el asiento y el respaldo, o usa unas pinzas para fundas. Las colocaciones sobre el brazo y en el respaldo son las que menos se mueven.
Casi cualquiera. Los tonos tierra, mostaza y terracota le dan calidez; el blanco roto y el beige, luminosidad.